Siempre me ha fascinado el proceso creativo de una obra artística: las motivaciones,
las primeras ideas, los bocetos, la definición del tema, el inicio del trabajo y la obra
terminada. Cada una de estas etapas representa un universo de ilusiones, exaltaciones,
dudas, frustraciones y conformidad momentánea. Y son llevaderas cuando conseguimos que
cada una de ellas se desplace en su propia órbita. Pero no siempre se logra. En demasiadas
ocasiones las expectativas generadas en los primeros momentos entran en confrontación
con la imagen final. Y en unas pocas el proceso que pensábamos trabajoso acaba en una
inesperada obrita maestra.
Para entender algo más de lo que ocurre en la batalla entre lo que se pretende y lo que
realmente se consigue, he comenzado a acotar mediante fotografías y reflexiones el proceso
que sigo en la realización de mis obras, conociendo la dificultad que tiene seguir el itinerario
del pensamiento creativo.