He convivido desde 1977 con gatos, por lo que queda
clara mi debilidad hacia ellos. Todos han tenido un
lugar en mi corazón por su personalidad y sus gracias,
pero Lucas y Mini fueron siempre especiales para mí.
Lucas nació en 1982 y murió en 1998. Sus casi
diecisiete años marcaron una etapa llena de cariño
y respeto por sus costumbres y su sentido de la
libertad. Mini vivió menos años, pero también me
alegró la vida con su compañía.
Lucas solía asentarse sobre los hombros por derecho.
Esta imagen se convirtió en un arquetipo de la con-
fianza hacia el ser humano, que recreo en muchos
de mis cuadros. También se colocaba sobre mi mesa
de trabajo bajo la lámpara. Como no me dejaba
estudiar, opté por realizar una serie de retratos con
este ambiente.
Mini solía jugar con todos los objetos que encontraba a
su paso, y de esta manera ha quedado inmortalizada.